‘LIFE FEELS GOOD’: Diario íntimo de un discapacitado

life feels good

Ganadora de varios premios, entre ellos al mejor actor (Dawid Ogrodnik), en el Festival de Gijón, el segundo trabajo del director polaco Maciej Pieprzyca es un sólido y contenido film sobre la incomunicación. La que hay entre un joven discapacitado y su entorno, aunque los demás no sepan que él es consciente de lo que sucede a su alrededor.

Puede que el hecho de saber que un discapacitado sea el personaje protagonista de un film genere de antemano ciertas reservas. Quizá en parte por ese prejuicio de que pueda tratarse de un film más de superación con las acostumbradas dosis de edulcoración. Y en Life feel goodhay ese espíritu de superación, como también hay momentos dulces. Solo que Maciej Pieprzyca, su director, ha articulado todos estos ingredientes haciendo gala de una gran mesura en su tratamiento.

Aunque se rodó un año antes y salvando las diferencias, que son bastantes, Life feel good transita por directrices temáticas similares a La teoría del todo (The theory of everything, James Marsh, 2014) ySiempre Alice (Still Alice, Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2014), cuyos respectivos protagonistas, Eddie Redmayne y Julianne Moore recibieron los Oscar al mejor actor y mejor actriz ese mismo año. Como también son tres títulos que poseen en común la cualidad de poseer un tratamiento dramático muy contenido, aunque la película de Pieprzyca es mucho más templada, incluso hasta austera a veces, en el sentido de que el cineasta trata de eludir en todo momento caer en la sensiblería fácil en su intención por conseguir retratar en toda su crudeza la enfermedad y sus consecuencias, tanto en quien la padece como en quienes le rodean.

Pieprzyca muestra la realidad de la enfermedad de manera abierta, sin aderezo de ningún tipo, porque su intención es indagar, casi como un entomólogo, en las entrañas de la discapacidad física a través de Mateusz, a quien diagnostican a muy temprana edad una parálisis cerebral. Además, según los facultativos, será incapaz de pensar y de comunicarse con el exterior, aparte de sufrir una reducida y dificultosa movilidad que le condenará a una silla de ruedas. A partir de estas premisas, el cineasta polaco elabora una reflexión sobre la incomunicación, porque en realidad Mateusz comprende la realidad que le rodea, como también es consciente de las complicaciones que implica su situación para los suyos, sus padres, quienes por otra parte no se resignan a aceptar el dictamen médico. Detalles que el espectador sabrá desde el mismo comienzo del film ya que es el propio Mateusz quien narra su historia en voz en off, porque Life feel good viene a ser una suerte de diario filmado de un discapacitado en su lucha por comunicarse con el exterior. De hecho, la cámara dePieprzyca sigue en todo momento a Mateusz recogiendo sus vivencias así como las impresiones que le causan. O dicho con otras palabras, el espectador va conociendo la realidad de Mateusz a través de su propio punto de vista, porque además él está presente en cada uno de los encuadres de la película.

El cineasta polaco estructura la trama en capítulos que van mostrando las diferentes etapas de la vida de Mateusz, desde 1987 cuando tienen lugar las primeras pruebas médicas en su niñez, hasta la actualidad. Capítulos que van cada uno precedido por un intertítulo con imágenes de los símbolos que los especialistas utilizan para comunicarse con este tipo de discapacitados. Y a su vez la película está dividida en dos grandes bloques definidos precisamente por sus escenarios, el hogar y el centro de discapacitados. Pero el cineasta polaco consigue dosificar las emociones, mostrando las vivencias de Mateusz en el ámbito familiar a través de pequeñas pinceladas, desde los juegos de los que le hace partícipe el padre a los cuidados que le proporciona su madre o la atracción que ejerce en él una vecina que vive enfrente de su casa y a quien contempla a través de la ventana, así como luego, en la residencia, su relación con cuidadores y pacientes.

Sin ser una obra redonda, Life feels good es un trabajo sólido, contenido, que posee una muy cuidada fotografía y, sobre todo, la brillante composición que lleva a cabo Dawid Ogrodnik, quien más allá de los gestos y las limitaciones de su personaje generadas por su discapacidad, le proporciona una gran intensidad emocional a través de la mirada. Pero además, Life feels good es un acercamiento necesario a una realidad bastante desconocida para una gran mayoría, salvo para quienes la sufren.

Carlos Tejeda
·  Artículo publicado en el suplemento cultural It’s Playtime [9 de octubre, 2015]

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