La (S8) Mostra de Cinema Periférico dedica un ciclo al cineasta Ken Jacobs

La retrospectiva dedicada al ya octogenario cineasta Ken Jacobs, compuesta por cerca de una veintena de títulos, se exhibe en el Centro Galego de Artes da Imaxe (CGAI) de A Coruña.

Ken Jacobs fue una de las principales figuras de la escena underground estadounidense de los años sesenta y del cine experimental en particular junto con Stan Brakhage, Bruce ConnerStanley Vanderbeek. Cuatro cineastas a quienes les une la curiosa coincidencia de haber nacido el mismo año. Aunque Jacobs es el único que sigue vivo y en activo a sus 82 años, cumplidos el pasado mes de mayo, desde que iniciase su andadura cinematográfica con el cortometraje Orchard Street en 1955, porque su último titulo hasta la fecha, Canopy, lo firmó en 2014.  Y entre ambos films, que también están presentes en el ciclo, sesenta años de carrera en la que con plena libertad ha ido elaborando una atractiva y original obra impregnada por una vocación experimentadora que le ha llevado a trabajar con todos los soportes audiovisuales hasta la actualidad, desde el celuloide, pasando por el video, hasta las últimas tecnologías digitales como el 3D.

Autor innovador y provocador,  Jacobs concibió una parte de su obra dentro del terreno del Found fotage o material encontrado. Influenciado por las experiencias de Joseph Cornell, uno de los artistas y cineastas pioneros en la utilización de esta técnica ya que su obra plástica, al igual que su filmografía, está también elaborada con materiales en desuso, Jacobs reutiliza rollos de película, propia o ajena, para desarrollar una indagación estética y conceptual que va más allá del lenguaje narrativo tradicional para ahondar en algunos de los atributos esenciales del cine como son la percepción, la luz, la composición, el ritmo o el movimiento. Porque esas imágenes rodadas las vuelve a montar, las somete a cambios de ritmos, de tempo, les aplica efectos ópticos y realiza todo tipo de manipulaciones proporcionándoles un nuevo significado. En estas directrices, uno de sus trabajos más conocidos es Blonde cobra (1959‒63), que está concebido a partir de una serie de rollos filmados por Bob Fleischner y Jack Smith, con quien Jacobs rodó varias películas, presentes también en la retrospectiva y compiladas bajo el título de The whirledSaturday Afternoon Blood Sacrifice (1956), Little Cobra Dance (1956), Hunch Your Back (1963) y Death of P’Town (1961)-. Sea como fuere, pensando, al parecer, que sería un trabajo que no se exhibiría, Jacobs dio rienda suelta a su creatividad combinando las imágenes con una banda sonora en la que se alternan diversos monólogos, canciones y sonidos de todo tipo.

Window (1964)

En otro de sus films más cerebrados, Tom Tom the piper’s son (1969), se apropia de las imágenes de una antigua película de 1905 rodada por Billy Bitzer, quien fuera director de fotografía de David Wark Griffith y al que se deben invenciones técnicas como el Fade out o el Iris shot. Jacobs lo que propone son nuevas variaciones expresivas prolongando la duración de los planos o bien congelando imágenes que, por medio de destellos, alterna a su vez con fotogramas negros, creándose así una sensación de tridimensionalidad y movimiento.

Sin embargo, Star spangled to death, que empezó en 1957 y no terminó hasta 2004 es su obra más monumental, ya que es un film de más de siete horas de duración en el que combina películas domésticas y material de archivo obtenido de diversas fuentes para confeccionar con una mirada crítica un gran fresco sobre su país y todos los problemas que arrastra, desde la segregación racial hasta los múltiples conflictos armados de los que ha sido partícipe la nación. Pero con Perfect film (1986), Jacobs riza aún más el rizo tras hallar en un contenedor de basura un rollo de celuloide en el que se recogen las declaraciones de  personas que habían asistido a un discurso de Malcom X y que después, sin haber intervenido en él, firma como si fuera suyo aprovechándose de un material desechado por un medio como la televisión.

Capitalism: child labor (2006)

Sea lo que fuere, el cine de Jacobs, tan complejo como fascinante, propone numerosas reflexiones, como la referida a la fiabilidad del cine, porque este puede poner en duda cualquier acontecimiento real según como se articulen los materiales filmados de los mismos. Como también, y más allá  de los territorios conceptuales, el visionado de la obra de Jacobs es una experiencia visual para todo aquel que se deje llevar por ella.

Carlos Tejeda
·  Artículo publicado en el suplemento cultural It’s Playtime [3 de junio, 2015]

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