EL JUEGO DE LA SEDUCCIÓN

Las relaciones peligrosas (Les liaisons dangereuses, Roger Vadim, 1959)
Artículo publicado en la revista Cuadernos de Jazz, nº 115, noviembre/diciembre 2009, págs. 40-45

«Algunos de los personajes que el autor pone en escena tienen tan malas costumbres que es imposible suponer que hayan vivido en nuestro siglo, en el que, como sabemos, todos los hombres son honestos y todas las mujeres son modestas y discretas». Choderlos de Laclos, 1792

Los aires de modernidad con los que Roger Vadim pretendió aderezar Las relaciones peligrosas se han ido diluyendo con el paso del tiempo, siendo hoy en día, cuanto menos, un producto curioso; pero, si hay una cualidad que conserva, ésa es su banda sonora. Una combinación entre las composiciones de Thelonious Monk y las de Duke Jordan que acompañan a ese sofisticado y, en apariencia, modélico matrimonio que en la realidad son dos libertinos entregados a la manipulación.

El nombre de Roger Vadim se ha ido eclipsando con el paso de los días. Quizá el cineasta no pudo prever que sus retratos fílmicos sobre la mundanidad acabarían impregnados de ella. Y aunque en su momento, con Y Dios creó a la mujer (Et Dieu… créa la femme, 1956) obtuvo su mayor éxito por los aires de sofisticación y libertad que desprendían sus fotogramas alejándose de las pautas del clasicismo por el que aún navegaba el cine francés de la época, lo cierto es que, lo que en su día pretendió ser un producto moderno, hoy se ha quedado más bien en un título caduco cuyo prestigio se ha reducido a que fue el film que catapultó a Brigitte Bardot, por aquel entonces, su mujer.

Cuando se estrenó Y Dios creó a la mujer, aun faltaban casi tres años para que se produjera aquella explosión que fue la Nouvelle Vague, a raíz del estreno de Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups, 1959) de François Truffaut. Pero Vadim nunca se enmarcó dentro del espíritu del movimiento. Sus intenciones eran más bien diferentes. De hecho, sus películas navegaron por otros derroteros en cuanto a que, en líneas generales, son retratos sobre la frivolidad de una burguesía ociosa. Un término que bien puede servir para calificar Las relaciones peligrosas. Vadim, que se inició en el cine como ayudante de Marc Allegret, además de ejercer como periodista de Paris-Match, fue más un descubridor, un fabricante de mitos para el celuloide que un autor de talento como atestigua su otro éxito, Barbarella (1968) que interpretaba otra de las mujeres que formó parte de su vida sentimental, Jane Fonda, en quien recaía la parte más destacada del film. Pero, salvo estos títulos, el resto de su producción más bien discurrió por los caminos de la discreción.

Las relaciones peligrosas era un film que también tenía la vocación de impulsar al estrellato a Annette Vadim, la nueva esposa del cineasta tras su divorcio con Bardot, pero aquella tan sólo llegaría a rodar unos pocos títulos más para acabar retirándose definitivamente del cine. Sea como fuere, la película es la primera adaptación cinematográfica del libro de Pierre Choderlos de Laclos, novela que, décadas más tarde, conocería dos nuevas versiones de mayor calidad: la excelente Las amistades peligrosas (Dangerous Liaisons, 1988) dirigida por Stephen Frears, con Glenn Close y John Malkovich encabezando el reparto, y Valmont (1989) que firmó Milos Forman y que tuvo a Colin Firth y Annette Benning en los papeles principales.

De la mundanidad
Aunque posee todos los ingredientes para ser un film atractivo, lo cierto es que Las relaciones peligrosas no va más allá de ser un largometraje que se contempla con interés. Vadim contó con dos actores de excepción. Una Jeanne Moreau, ya consagrada por Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud, Louis Malle, 1958), que después se convertiría en una de las musas de la Nouvelle Vague gracias a películas como Jules y Jim (Jules et Jim, François Truffaut, 1961). Su réplica fue Gérard Philipe[2], icono del cine francés de aquella época que, aún alcanzaría a rodar un título más, Los ambiciosos (La fièvre monte à El Pao, Luis Buñuel, 1959), antes de morir a causa de un repentino cáncer de hígado. Reparto que se completó con otros rostros como el del enigmático y polifacético Boris Vian y el de un joven Jean-Louis Trintignant, en los comienzos de su carrera.

Las relaciones peligrosas se inicia de manera notable a través de la metáfora: con una serie de movimientos de cámara sobre un tablero de ajedrez, en cuyas casillas se van superponiendo los títulos de crédito en combinación con las propias piezas. De ahí un cambio de plano que muestra una fiesta de la acomodada sociedad parisina. Un travelling va recogiendo a diversos invitados al evento y sus impresiones sobre los anfitriones. Estos son Juliette (Jeanne Moreau) y Valmont (Gerard Philipe), un matrimonio ejemplar ante los ojos de los demás pero en la intimidad una pareja de libertinos dedicada, por acuerdo mutuo, al juego de la seducción. Ella se entera por Mme Rosemonde (Madeleine Lambert), una de las convidadas al festín, que su virginal prima Cécile (Jeanne Valerie), de 17 años de edad, va a contraer nupcias con un americano, y propone a su marido que la conquiste, algo que para él se convertirá en un gran reto. Aprovechando la estancia de la joven en una estación de esquí, un entusiasta Valmont inicia su plan. Pero el encuentro casual con Marianne Tourvel (Annette Vadim), una mujer casada de fuertes convicciones morales, significará un nuevo desafío para el protagonista. Lo que promete ser un divertimento más, acabará convirtiéndose en una imprevisible espiral que empuja a los dos cónyuges hacia un final dramático.

La música
Sin duda alguna, el valor mayor de la película se halla en su excelente música. Ya la sensación inicial al leer los títulos de crédito que corresponden al apartado musical provoca una grata sorpresa al confluir nombres de la talla de Thelonious Monk y Art Blakey y sus Jazz Messengers, al tiempo que puede crear una cierta confusión dada la personalidad y el estilo de dos agrupaciones tan diferentes, aunque ambas siguieran los itinerarios del Hard Bop. Pero en ese aparente desconcierto hay un denominador común: el saxofonista Barney Wilen, que participó en las dos sesiones de grabación que son en realidad las que constituyen la música del metraje.

Se había invitado a Thelonious Monk a componer la banda sonora aprovechando la escala en París durante una gira programada. Pero ésta fue cancelada y Marcel Romano, –quien unos años antes había sido el responsable de organizar las sesiones de Miles Davis para la citada Ascensor para el Cadalso–, viajó a Nueva York con las partes detalladas del film donde iban ubicados los fragmentos musicales. Allí se reunió con Monk quien junto con Charlie Rouse y Barney Wilen a los saxos tenores, Sam Jones al contrabajo y Art Taylor a la batería registraron la música en los estudios Nola, en julio de 1959. Grabación única, por otra parte, ya que sólo existe la que contiene el propio film y que, por causas inexplicables, jamás llegó a publicarse en disco. Pero en el repertorio que interpretó el quinteto había algunos de los títulos más conocidos del pianista. Piezas que en algunos casos pertenecen a los vinilos que Valmont pone en un tocadiscos, caso de Balue Bolivar ba-lue Are, cuando al principio del film Juliette le propone seducir a su prima. Aunque en su mayoría son melodías que apoyan secuencias determinadas, como Pannonica en el casual encuentro entre Valmont y Marianne en la nieve o Crepuscule with Nellie cuando el primero se declara a la segunda, además de ser el leit motiv que acompaña a los títulos de crédito iniciales.

Por otra parte, los temas que registraron Art Blakey y sus Jazz Messengers con Wilen, se corresponden a las secuencias de las fiestas y los clubes nocturnos. Estos temas, compuestos por Duke Jordan, desprenden una buena factura compositiva pero no alcanzan la dimensión y el protagonismo de las piezas de Monk. Sin embargo, aquellas fueron editadas por el sello discográfico Fontana como la banda sonora original de la película. Y a título anecdótico, los cameos a modo de playback de Kenny Dorham, Kenny Clarke, Barnet Wilen y Duke Jordan en la secuencia Miguel’s Party.

Aún con todo ello, Las relaciones peligrosas es quizá el título más logrado de Vadim, aunque la memoria tan sólo recuerde el rostro de Jeanne Moreau y las armonías de Monk.

Carlos Tejeda
 Cuadernos de Jazz, nº 115, noviembre/diciembre 2009, págs. 40-45

NOTAS
[2] Uno de los primeros éxitos cinematográficos de Gérard Philipe (1922-1959) fue El idiota (L’idiot, Georges Lampin, 1946) al que siguió El diablo en el cuerpo (Le diable au corp, Claude Autant-Lara, 1947), El prisionero de Parma (La Chartreuse de Parme, Christian Jacque, 1948), Fanfán el invencible (Fanfan la Tulipe, Christian-Jaque, 1952), Si Versalles pudiera hablar (Si Versailles m’était conté, Sacha Guitry, 1954), Las maniobras del amor (Les grandes manoeuvres, René Clair, 1955) o Los amantes de Montparnasse (Montparnasse 19, Jacques Becker, 1958) en la que encarnaba al pintor Modigliani. Codirigió con Joris Ivens e interpretó Les aventures de Till L’Espiègle (1956).

Ficha técnica
Director: Roger Vadim.
Producción: Léopold Schlosberg.
Guión: Roger Vailland, Roger Vadim y Claude Brulé inspirados en Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos.
Director de fotografía: Marcel Grignon.

Musica: Thelonious Monk y Duke Jordan.
– Temas: Crepuscule with NellieBa-lue Bolivar ba-lues AreRhythm-a-NingWell You Needn’tLight BluePannonica…, interpretados por Thelonious Monk Quartet: Charlie Rouse, Barney Wilen (st); Thelonious monk (p); Sam Jones (b); Arthur Taylor (bat).
– Temas: No problemPrelude in BlueMiguel’s PartyVamoltana, interpretados por Art Blakey´s Jazz Messengers: con Lee Morgan (tp), Barney Wilen (st, ss), Bobby Timmons (p), Jimmy Merritt (b), Art Blakey (bat), John Rodriguez (bongos), Tommy Lopez, William Rodriguez (congas). Sección supervisada por Marcel Romano y grabada en Nueva York el 28 y 29 de julio de 1959.
Músicos en la secuencia de la fiesta: Kenny Dorham (tp), Barney Wilen (st), Duke Jordan (p), Paul Rovere (b) y Kenny Clark (bat).
Dirección artística: Robert Guisgand.
Montaje: Victoria Mercanton.

Reparto: Jeanne Moreau (Juliette de Merteuil), Gérard Philipe (Valmont), Annette Vadim (Marianne Tourvel), Madeleine Lambert (Mme Rosemonde), Jeanne Valerie (Cécile Volanges), Nicolas Vogel (Jerry Court), Boris Vian (Prévan), Simone Renant (Mme Volantes), Gillian Hills (Amiga de Cécile), Paquita Thomas (Nicole), Jean-Louis Trintignant (Danceny)

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