Extraños en un tren: TREN DE NOCHE (Pociag, Jerzy Kawalerowicz, 1959)

Pociag es una penetrante radiografía psicológica sobre la sociedad polaca de los años cincuenta que, tras la Segunda Guerra Mundial, se vio sometida a un régimen autoritario y una película que a día de hoy mantiene intacta su vigencia. Un viaje de doce horas en el que Jerzy Kawalerowicz, a través de la metáfora y la intriga, dibuja un compendio sobre las apariencias subrayado al mismo tiempo por las notas jazzísticas de Andrzej Trzaskowski.

Hay algo inquietante en esa imagen cenital con gente yendo y viniendo, acompañada por la voz de Wanda Warska tarareando libremente las notas del Moon ray de Artie Shaw mientras se superponen los títulos de crédito. Pero la inquietud irá en aumento con la llegada de Jerzy (Leon Niemczyk) al tren a punto de partir. Es un hombre de edad madura que presenta un estado de nerviosismo. Ha comprado un billete pero según le dice a la revisora se lo ha olvidado y ni siquiera recuerda el número de su plaza. Sea como fuere Jerzy vuelve a adquirir un nuevo billete pagando las dos literas del compartimento porque quiere viajar solo. Pero se encuentra a Martha (Lucyna Winnicka, actriz que volvería a repetir con Kawalerowicz en Madre Juana de los Ángeles) instalada en el aposento. Él la invita a que se marche pero ella dice que ha adquirido su billete y se niega a abandonar su plaza. Al final Jerzy acabará cediendo, en medio del ajetreo en un tren abarrotado de pasajeros que se disponen a pasar sus vacaciones estivales en la playa.

Y alrededor de esos dos misteriosos seres forzados a pasar una noche juntos una pintoresca y variada galería de personajes. La mujer que viaja con su marido, un abogado inmerso en sus litigios, cuya insatisfacción matrimonial le lleva a flirtear con Jerzy, algo que pese a sus esfuerzos no acaba de consumar; el hombre que estuvo deportado en un campo de concentración que sufre de insomnio, algo que se le acrecienta en el tren porque el compartimiento posee un aspecto similar a los barracones donde estuvo confinado; el joven cura, que acompaña a uno anciano, pero que está al tanto de los acontecimientos que surgen durante el trayecto; el grupo de ancianas que van de peregrinación y llevan la imagen de una virgen; una joven pareja en pleno éxtasis de su amor, etc.

Un viaje de doce horas de duración en el que Kawarelowicz elabora un microcosmos salpicado de enigmas y aderezado con ciertos aires policíacos. Un suspense que enfatiza la propia aglomeración, a veces casi claustrofóbica, en un reducido espacio como el de los vagones de un tren. Porque los viajeros salen al pasillo, lo recorren, los hay asomados por las ventanillas, los que leen un periódico o un libro, los que charlan, los que fuman, los que van de un lado al otro o los que ocupan sus compartimientos, todos repletos, los de primera clase y los de segunda clase.

Asimismo y siempre desde la sugerencia, el cineasta va desvelando pequeños datos según avanza el metraje. Martha huye tras una ruptura sentimental. El espectador intuye desde el principio que el amante con el que ha roto es el joven Stachek (Zbigniew Cybulski) quien se sube al tren con el único objetivo de recuperarla. A la vez la rigidez de Jerzy hacia Marthe se va suavizando conforme van pasando las horas aunque el halo de misterio sigue flotando en el aire. Un suspense que cobra una mayor intensidad con un giro en la historia. El tren hace una parada no prevista en la que se suben unos oficiales de policía que detienen a Jerzy. Antes, al comienzo del viaje unos pasajeros hablan de un suceso sobre un hombre que asesinó a su esposa. En medio del revuelo producido en los vagones atestados de gente se identifica al verdadero asesino. A partir de ahí se inicia una persecución a lo largo del convoy hasta que el perseguido tira de la alarma y detiene el tren. Sale huyendo campo a través seguido por los oficiales de policía y un numeroso grupo de viajeros hasta que le dan caza en un cementerio. Una caza del hombre que llega casi al linchamiento y que empuja a una nueva reflexión de índole moral. Si antes un hombre inocente ha sido detenido por error ahora, al presunto asesino que han perseguido ¿hasta que punto no podría ser también víctima de otra confusión? ¿Acaso no puede ser una metáfora sobre la situación de aquellos años en los que Polonia vive sometida bajo el férreo control del régimen comunista?

Sea como fuere, cuando la normalidad vuelve a los vagones del tren parece surgir un hálito de esperanza entre Martha y Jerzy quien, una vez aclarado el equívoco, regresa a su compartimento. Pero al día siguiente un nuevo giro en la historia trunca esas posibilidades que el espectador había alimentado desde las secuencias iniciales.

De la la fina mirada de Kawalerowicz…

Jerzy Kawalerowicz fue una de las figuras que contribuyeron al resurgimiento de la cinematografía polaca tras la Segunda Guerra mundial. Tren de noche, junto con Madre Juana de los Ángeles (Matka Joanna od Aniolow, 1961) y Faraón (Faraon, 1966) son sus tres títulos de referencia, a los que se sumaron otros como Muerte de un presidente (Smierc prezydenta, 1978).

Además, Tren de noche se benefició de la presencia de algunos de los más destacados intérpretes polacos de la época. El prolífico Leon Niemczyk, conocido por El cuchillo en el agua (Nóz w wodzie, Roman Polanski, 1962), su rostro aparecería después en numerosos títulos como el Manuscrito encontrado en Zaragoza (Rekopis znaleziony w Saragossie, Wojciech Has, 1967) o Inland empire (David Lynch, 2006) en un pequeño papel.

Y Zbigniew Cybulski, que encarna al ex amante de Martha en Tren de noche, un mito del cine polaco al que en aquellos días se le consideraba el James Dean del Este. Se consagró en títulos como Cenizas y diamantes (Popiól i diament, Andrzej Wajda, 1958), y la mencionada Manuscrito encontrado en Zaragoza, tan solo contribuyó a reafirmar su estatus. Pero Cybulski falleció prematuramente al coger un tren en marcha, con apenas 40 años de edad, que, cosas de la casualidad, al igual que hacía su personaje en Tren de noche.

… a las notas jazzísticas de Andrzej Trzaskowski

Andrzej Trzaskowski (1933-1998) fue uno de los músicos más destacados de la escena jazzística polaca, aunque no llegó a alcanzar la fama de Krzysztof Komeda, la figura emblemática del jazz de aquel país y en aquella época, y autor de las bandas sonoras de los primeros films de Polanski —la citada El cuchillo en el agua, Callejón sin salida (Cul-de-sac, 1966), El baile de los vampiros (The fearless vampire killers, 1967), La semilla del diablo (Rosemary´s baby, 1968)—. Pero Trzaskowski desarrolló también una importante carrera como pianista y compositor llegando a tocar con músicos americanos de la talla de Stan Getz, Ted Curson o Don Ellis, además de grabar con compatriotas suyos de la altura de Tomasz Stanko, Janusz Muniak o Michal Urbaniak.

Trzaskowski se hizo cargo de la composición de una treintena de partituras para el cine sobresaliendo, precisamente, su trabajo para Tren de noche, quizá el título de mayor prestigio en el que colaboró. Sea como fuere, la banda sonora para el filme de Kawalerowicz posee un leit motiv principal, Moon ray, tema compuesto por Artie Shaw. Una melodía que suena en diversos momentos del metraje pero siempre en aquellas escenas que comparten Martha y Jerzy. Wanda Warska, que es quien pone la voz, va tarareando la línea melódica. Pero la habilidad de Trzaskowski se halla precisamente en las variaciones que, junto con su grupo, va desarrollando sobre el tema, aunque hay otros diversos segmentos sonoros.

Un halo entre lo melancólico y lo romántico aderezado con aires de swing van creando una atmósfera que enfatiza ese algo que parece que podrá ser pero que en realidad no será. En ningún momento la melodía posee letra alguna porque en realidad son modulaciones vocales acompañadas por fraseos de trompeta, notas en momentos casi aislados de contrabajo o toques de escobillas que acarician los platillos de la batería. Es la expresión de la melancolía, esa que emana de unos seres cuyos deseos se verán cercenados por la realidad.

Carlos Tejeda
Artículo publicado en la revista Cuadernos de Jazz (julio, 2011)

Ficha técnica y artística

Tren nocturno (Pociag, Jerzy Kawalerowicz, 1959)
Director: Jerzy Kawalerowicz
Guión: Jerzy Kawalerowick y Jerzy Lutowski.
Fotografía: Jan Laskowski.
Montaje: Wieslawa Otocka.
Director artístico: Franciszek Trzaskowski.
Música: Andrzej Trzaskowski.

Reparto: Lucyna Winnicka (Marthe), Leon Niemczyk (Jerzy), Teresa Szmigielówna (Mujer del abogado), Zbigniew Cybulski (Staszek), Helena Dabrowska (revisora del tren), Ignacy Machowwski (pasajero), Roland Glowacki (asesino), Aleksander Sewruk (abogado), Zygmunt Zintel (pasajero que padece insomnio), Tadeusz Gwiazdowski (revisor del tren), Witold Skaruch (joven sacerdote), Michal Gazda (pasajero que flirtea con la mujer del abogado), Zygmunt Malawski (Policia), Józef Lodynski (policía civil), Kazimierz Wilamowski, Jerzy, Zapiór, Andrzej Herder, Barbara Horawianka, Joanna Józwiakówna, Ludwik Kasendra, Janusz Majewski, Czeslaww Piaskowski, Henryk Staszewski, Mieczyslaw Waskowski.

Músicos:
Andrzej Trzaskowski (piano), Andrzej Kurylewicz (tp), Roman Dilag (b), Andrzej Dabrowski (bat), Józef Gawrych (perc), Wanda Warska (voc).

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