LAS DOS NAVIDADES DE MR. LAWRENCE

Feliz navidad Mr. Lawrence (Merry christmas Mr. Lawrence, Nagisa Oshima, 1983)
Editada en DVD por Cameo

A Nagisa Oshima siempre le gustó la provocación. Quizá por que era el único modo de poner en entredicho el fracaso de una sociedad que no pudo impedir la destrucción de un país cimentado sobre una cultura milenaria y que, tras la Segunda Guerra Mundial, renace de sus propias cenizas experimentando un profundo cambio político y social, en parte debido a la ocupación americana: su occidentalizacción. Circunstancias que provocan un desconcierto en la nueva generación de jóvenes que heredan una nación cuya identidad se ha ido diluyendo en los nuevos tiempos.

Con un espíritu similar a sus coetáneos polacos (Wajda, Munk, etc), surge un grupo de cineastas englobados bajo el término de Nueva Ola, un fenómeno también paralelo en el tiempo al movimiento de la Nouvelle Vague francesa. Enfants terribles como Shohei Imamura o el propio Oshima que, desde la ficción y el documental, se entregarán a la realización de ejercicios de revisionismo histórico levantando ampollas en más de una ocasión. Transgresiones que, en el caso del segundo, traspasarán las fronteras niponas con El imperio de los sentidos (1976), un drama pasional impregnado de sexo y violencia y El imperio de la pasión (1978). Dos controvertidos títulos que además gozaron del beneplácito de crítica y público.

Así estaban las cosas cuando el libro autobiográfico de Sir Laurens van der Post, The seed and the sower, cae en las manos de Oshima, ofreciéndole una oportunidad idónea para adentrarse precisamente en la problemática de la confrontación entre culturas, entre Oriente y Occidente y que rodaría bajo el título de Feliz Navidad Mr. Lawrence. Temática que el cineasta sitúa en un escenario determinado: un campo de prisioneros de guerra en medio de la selva de Java, territorio neutral y aislado al que llegan vagas noticias del exterior. Es 1942. Los aliados son los cautivos y sus guardianes, el ejército imperial del sol naciente. Dos modos diferentes de entender el deber, y también la vida. Para ello el cineasta japonés sustenta la trama sobre cuatro personajes tan diferentes como complementarios. Por un lado el Capitan Yonoi (Ryuichi Sakamoto) quien está al cargo del recinto. Frente a él, Jack Celliers (David Bowie) un hombre traumatizado por un hecho del pasado. Y por otro, el rudo sargento Hara (Takeshi Kitano) y el coronel John Lawrence (Tom Conti) interlocutor entre rehenes y celadores por su dominio de la lengua japonesa.

El capitán Yonoi y sus oficiales son seres que, casi como autómatas, actúan según los tradicionales rituales de su cultura y los códigos militares, aunque ello signifique su propio sacrificio. Ideas que colisionan con el pensamiento del propio Lawrence y sus hombres cuya supervivencia está por encima del protocolo. Disyuntivas que Oshima ya muestra en las primeras secuencias, cuando el sargento Hara ha descubierto los encuentros carnales entre un soldado nipón y un prisionero holandés. Sin embargo, la inmediata presencia de Yonoi aplaza el Hara-kiri que el recluta intenta infringirse, aunque más adelante será obligado a consumarlo ante los suyos y los prisioneros aliados. Pero la actitud del oficial deja entrever que, bajo su rígida apariencia, oculta un conflicto interior. Algo que saldrá a la luz con la llegada al campo del díscolo Celliers: su condición de homosexual. Aunque entre ambos sólo habrá un constante y creciente pulso que les acabará conduciendo a su propia destrucción. Porque el drama de Yonoi es el de un hombre y sus sentimientos sometidos por las normas. Las mismas que Celliers, por el contrario, desafía constantemente ya que su tragedia es la de un individuo anulado emocionalmente por un trauma de la adolescencia.

Disyuntivas que tienen su contrapunto en la amistad que aflorará entre Lawrence y el sargento Hara. El primero, más allá de su admiración y conocimiento por la cultura japonesa, es un humanista que trata de entender el comportamiento de unos y otros en medio de esa locura. Sin embargo, la brutalidad de Hara es una máscara que le impone el uniforme y el deber. Un ser cuya humanidad se pondrá de manifiesto en la secuencia en la que, embriagado de sake, ordena sacar a Lawrence y a Celliers de su celda de castigo. Después, entre sonrisas, le felicita la Navidad al primero.

Historia que el cineasta nipón concibe visualmente con una estética similar a la de las estampas japonesas donde la simplicidad de las formas, los fondos o los propios encuadres se amplifican por el minimalismo que desprenden los escenarios. Imágenes que orquesta a través de un pausado ritmo que acentúa el drama en un lugar donde no existen las horas. Lentos movimientos en los que la cámara, deslizándose, deambula por las estancias o bien se aproxima a los personajes, a sus rostros, sus miradas, sus gestos. Los de unos seres que, más allá de sus nacionalidades, de su condición de presos o de carceleros, sobreviven atrapados por sus propias convicciones.

Pero Oshima no toma partido por ninguno. Simplemente se pronuncia por boca de Lawrence en una de las secuencias más sobrias de la película. Aquella en la que el oficial ingles, tras la guerra, visita la celda en la que se halla confinado el sargento Hara. En un momento dado el prisionero japonés expresa con aflicción: “No lo entiendo. Mis crímenes no fueron distintos de otros”. A lo que responde un consternado Lawrence: “Es usted una víctima de los hombres que creen tener la razón, al igual que un día usted y el capitán Yonoi estaban convencidos de poseerla. Y la verdad es que nadie tiene razón”.

Carlos Tejeda
Copyright La hija de Laughton S. L. (Kane3)

Feliz Navidad Mr. Lawrence (Merry Christmas Mr. Lawrence, 1983)
Director: Nagisa Oshima.
Productor: Jeremy Thomas.
Guión: Nagisa Oshima y Paul Mayersberg basado en el libro The seed and the sower de Sir Laurens van der Post.
Música: Ryuichi Sakamoto.
Director de Fotografía: Toichiro Narushima.
Director artístico: Jusho Toda.
Reparto: David Bowie (Jack Celliers), Tom Conti (Coronel John Lawrence), Ryuichi Sakamoto (Capitán Yonoi), Takeshi Kitano (Sargento Hara), Jack Thompson (Hicksley), Johnny Ohkura (Kanemoto), Alistair Browning (De Jong), James Malcolm (hermano de Celliers), Chris Broun (Celliers con 12 años), Yuya Uchida (comandante de prisión militar), Ryunosuke Kaneda (Presidente de la corte militar), Takashi Naito (Teniente Iwata), Tamio Ishikura, Rokko Toura, Kan Mikami, Yuji Honma, Daisuke Iijima, Hideo Murota, Barry Dorking, Geoff Clendon, Grant Bridger, Richard Adams.

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2 pensamientos en “LAS DOS NAVIDADES DE MR. LAWRENCE

  1. El otro día en la biblioteca tuve la oportunidad de saborear “El doloroso arte de crear”, de perfecta cocción y agradable sorpresa. “Retrato de un naufragio emocional” le va a la zaga, aunque quizás no puedo ser demasiado imparcial pues ambos universos me tocan muy de cerca emocionalmente, así que desde las primeras líneas ya estaba en tensión y extasiado.

    Seguiremos leyendo.
    Un saludo
    Tomás

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