PERFECTO MANUAL SOBRE LA INFAMIA

La torre de Londres (Tower of London, Rowland V. Lee, 1939).
Editada en DVD por Suevia Films

El ambicioso y jorobado Richard Plantagenet, Duque de Gloucester (Basil Rathbone) guarda celosamente en el armario de sus aposentos un pequeño teatro con las figuras que representan a los miembros de su familia que se interponen entre él y el trono de Inglaterra regentado por su hermano Eduardo IV (Ian Hunter), asimismo acusado de usurpación. Ayudado por Mord (Boris Karloff), el cojitranco verdugo de la torre, Richard nunca mancha sus manos con sangre pues, a modo de demiurgo, manipula a unos y otros a través de calculadas estratagemas provocando la paulatina desaparición de aquellos que le obstaculizan el camino hacia el poder. Cada vez que uno muere, el intrigante corcovado acude a su oculta maqueta para extraer el muñeco correspondiente a la víctima y arrojarlo después a las llamas de la chimenea. Mientras tanto, el exiliado linaje de los Tudor planea desde Francia recuperar la corona con la ayuda de la reina Elizabeth (Barbara O´Neil), conocedora de las argucias de su ladino cuñado.

Sea como fuere, Rowland V. Lee (1891-1975) había abandonado muy pronto la interpretación -en la que se inició a partir de 1917 en las producciones de Thomas H. Ince-, para convertirse en director, rodando su primera película en 1920: A thousand to one. Filmografía de casi sesenta títulos que cerró con El capitan Kidd (1945), cuyo protagonista fue el orondo Charles Laughton. Considerado un artesano de no demasiado talento y mucho oficio, Lee concibió algunos notables largometrajes caso de El conde de Montecristo (The count of Monte Cristo, 1934) con Robert Donat encarnando a Edmundo Dantés, La sombra de Frankenstein, también conocida como El hijo de Frankenstein (Son of Frankenstein, 1939), en la que congregó a rostros destacados del género como Basil Rathbone, Boris Karloff y Bela Lugosi o La torre de Londres, para muchos su mejor película, y en la que vuelve a reunir a los mencionados Rathbone y Karloff, además de un joven Vincent Price, entre otros.

Producida por el propio Lee bajo los auspicios de la Universal, La torre de Londres se enmarca dentro de ese grupo de películas de terror rodadas en una nueva etapa de la compañía, tras el retiro en 1936 de Carl Laemmle, como continuación del exitoso ciclo que se había iniciado con Drácula (Tod Browning, 1931) y al que habían seguido títulos de la talla de El doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931), El hombre invisible (The invisible man, 1933) y La novia de Frankenstein (The bride of Frankenstein, 1935), todos ellos dirigidos por James Whale; La momia (The mummy, Karl Freund, 1932) o El lobo humano (Werewolf on London, Stuart Walker, 1935). Nuevo período en el que se conciben excelentes filmes como El hombre lobo (The wolf man, George Waggner, 1941) y secuelas de calidad inferior a sus precedentes caso de The Invisible Man returns (Joe May, 1940), The Mummy´s Hand (Christy Cabanne, 1940) o El fantasma de Frankenstein (The ghost of Frankenstein, Erle C. Kenton, 1942), por dar algún ejemplo.

La torre de Londres –cuyo guión firmó Robert N. Lee, hermano del realizador-, se inspira en el universo de Shakespheare, concretamente en la maquiavélica figura de Ricardo III. Para ello Lee concibe una puesta en escena en una línea estética similar a la marcada por la serie de terror de dicha productora: los lóbregos ambientes góticos de la torre, desde sus tétricos sótanos donde se hallan la sala de tortura y las mazmorras, a la austeridad de las propias estancias reales, asi como la inquietante y constante presencia de las sombras, que cobran casi el mismo protagonismo que los propios personajes. Atmósferas con las que también están articuladas las dos únicas batallas; no sólo tienen lugar al anochecer, sino que las condiciones climáticas amplifican, si cabe aún más, el carácter oscuro de la trama: la espesa cortina de lluvia en la primera o la niebla envolvente caso de la segunda, y que, visualmente, acaban convirtiéndose en un fantasmal enfrentamiento entre siluetas. O la propia caracterización de las dos encarnaciones del mal como son el tullido Mord y el jorobado Richard Plantagenet cuya auténtica monstruosidad, más allá de la fealdad física, se halla precisamente en su retorcida mente.

Aparte de una crónica de intrigas palaciegas, La torre de Londres es un perspicaz retablo sobre la maldad, un fresco sobre la capacidad criminal del hombre para manejar el destino, no sólo el de los suyos, sino el del pueblo, como si de marionetas se tratase, además de un completo muestrario de artimañas dignas de la borgiana historia universal de la infamia: desde execrables maquinaciones -Richard hace que el depuesto rey Enrique VI participe en una batalla contra su propio hijo, el Príncipe de Gales, exiliado en Francia, con el objetivo de que el derrocado monarca muera en el combate pero que, al fallar su plan, ordena asesinarlo mientras éste reza en una pequeña capilla-, hasta oscuros métodos, en los que unos acaban decapitados -el film se inicia con la condena de Lord Devere (John Rodion) partidario de los Tudor-, y otros “accidentalmente” en el fondo de una cuba de vino embriagados de alcohol.

Pero la torre no sólo será una celda para quienes se oponen al regente y a su giboso hermano, sino para la misma familia real, sus súbditos y por extensión, la plebe que, inconscientemente, participa en las maniobras del deforme instigador. Incluso el propio Richard, aunque parezca lo contrario, también es un prisionero, pero de su propia ambición.

Carlos Tejeda
Copyright La hija de Laughton S.L. (Kane3)

La torre de Londres (Tower of London, 1939)
Director y productor: Rowland V. Lee.
Guión: Robert N. Lee.
Fotografía: George Robinson.
Música: Charles Previn y Frank Skinner.
Dirección Artística: Jack Otterson.
Montaje: Edward Curtiss.
Reparto: Richard Plantagenet, duque de Gloucester (Basil Rathbone), Boris Karloff (Mord), Barbara O’Neil (Reina Elyzabeth), Ian Hunter (Eduardo IV), Vincent Price (Duque de Clarence), Nan Grey (Lady Alice Barton), Ernest Cossart (Tom Clink), John Sutton (John Wyatt), Leo G. Carroll (Lord Hastings), Miles Mander (Enrique VI), Lionel Belmore (Beacon), Rose Hobart (Anne Neville), Ralph Forbes (Enrique Tudor), John Rodion (Lord DeVere).

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2 pensamientos en “PERFECTO MANUAL SOBRE LA INFAMIA

  1. Hola Carlos ahora que te has cambiado de “sitio”, espero que veamos de nuevo tus entradas, porque de ellas disfrutamos y aprendemos.

    Saludos…

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  2. Eres todo un especialista en cine clásico que sabes muy bien explicar. Yo por más que lo intento no consigo sacudirle ese tono artificioso que tienen esas películas. Pero es interesante como desarrollo del cine, teniendo en cuenta los medios de los que disponían. Te vemos en el nuevo sitio.

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